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Boletín No. 2

17 de septiembre del 2002

LA PUBLICACIÓN ELECTRÓNICA: UNA ALTERNATIVA PARA ORNITOLOGIA COLOMBIANA?

Desde que la Junta Directiva de la ACO asumió sus funciones el pasado mes de Abril, la publicación de la revista "Ornitología Colombiana" ha sido el asunto de mayor importancia en su agenda. La Junta reconoce claramente que la consolidación de nuestra revista constituye hoy en día no sólo la más importante y urgente de las empresas que debemos acometer, sino también la más importantes expectativa de todos los afiliados. Es oportuno entonces que en este segundo boletín informemos sobre algunas decisiones relacionadas con "Ornitología Colombiana".

La palabra clave en cuanto a lo que es la publicación misma es "comunicación": el objetivo de publicar es comunicar - en nuestro caso, comunicar nuestros datos, descubrimientos e ideas sobre la avifauna colombiana a un público interesado - que consiste en los otros ornitólogos y ornitófilos colombianos en primera instancia, y más allá, a los ornitólogos del resto del Neotrópico y del mundo. En un sentido puramente práctico, tenemos que preguntarnos por cuál medio sería más efectiva esta comunicación: ¿en una revista de papel con un tiraje de, digamos, 200 ejemplares? O en una publicación en Internet que pueda ser leída por ornitólogos en cualquier parte del mundo? ¿Cuál de los dos daría más visibilidad al hecho de que en Colombia se hace buena ornitología? ¿Cuál de las dos ayudaría más a un ornitólogo colombiano a alcanzar una audiencia más amplia y hacerse conocer, o le facilitaría más la consecución de fondos internacionales para sus proyectos?

Sin duda, la revista colombiana que más artículos sobre ornitología ha publicado a través de los años es Caldasia, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional. ¿Cuántos ornitólogos colombianos tienen acceso fácil a Caldasia, conocen a fondo esta revista y lo que ha publicado, por ejemplo, en los últimos diez años? Caldasia se intercambia con más de 1000 revistas y bibliotecas del país y del exterior, pero esto no es ninguna garantía de que va a ser consultada.. ¿cuántos colombianos, incluso botánicos, consultan la revista de un jardín botánico de Indonesia en la biblioteca del ICN? En años recientes, la revista colombiana que más ha publicado sobre las aves ha sido la de la SAO: ¿cuántos la reciben y cuántos tienen fácil acceso a ella? Hace no muchos años, la revista de la Sociedad Vallecaucana de Ornitología, Rupicola , ocupaba esta posición: ¿cuántos ornitólogos colombianos jóvenes la conocen?

Contrastemos ahora esta situación con la publicación electrónica, tomando como ejemplo la revista mexicana Huitzil de Cipamex. Se anuncia la publicación de cada artículo en redes como NEOORN (análogo a RNOACOL pero al nivel de todo el Neotrópico, con gente en Europa y Norteamérica con interés en nuestra región), y el sitio web de Huitzil recibe alrededor de 2400 visitas. Hasta 700 personas cada mes bajan artículos de su contenido. Varias revistas ornitológicas están poniendo sus números pasados en la web, y con las facilidades de búsqueda existentes ya está fácilmente disponible una cantidad enorme de información que antes era de acceso exclusivo para un círculo limitado de miembros de una determinada sociedad, o para las pocas bibliotecas que recibían la revista. La American Ornithologists' Union (AOU) tiene alrededor de 1400 socios que reciben la revista "The Auk" de los cuales tal vez 3 o 4 residen en Colombia. Quiza dos o tres bibliotecas reciben esta revista, por lo menos intermitentemente. ¿Cuántos ornitólogos colombianos (especialmente estudiantes o profesionales jóvenes) tienen acceso a esta revista, entre las mejores del mundo? Es por estos argumentos que hemos concluido que como medio de comunicación, la publicación electrónica ofrece notables ventajas.

¿Cómo funciona una publicación electrónica? El proceso editorial es esencialmente el mismo que el de una publicación científica convencional: se reciben manuscritos, se solicita su evaluación por otros ornitólogos y se aceptan o se rechazan según la recomendación de estos últimos. El editor prepara el manuscrito aceptado para publicar, un diagramador prepara la versión final, se mandan las pruebas de galera al autor para su corrección y, finalmente, el trabajo se publica. La diferencia radica en que la publicación es en Internet y no en el papel, aunque las dos posibilidades no son excluyentes.

¿Es la publicación electrónica "oficial" y debidamente reconocida? ¿O puede cualquier persona "publicar" en Internet? -La publicación electrónica ya es reconocida, se inscribe en un registro internacional que otorga la sigla ISSN como para una publicación en papel y con los mismos requisitos. El reconocimiento que alcance la revista dependerá de la seriedad de la organización que la publica, el proceso de evaluación de manuscritos, la calidad de los artículos y la regularidad de su aparición, exactamente igual que en el caso de una revista en papel.

¿Quién tiene acceso al manuscrito para leerlo o para copiarlo? -Esto depende de la política de la publicación. Se puede mantener el acceso restringido, por ejemplo, a los socios de una organización: únicamente aquellos que tengan la clave correspondiente pueden consultarla y copiarla.

También se puede permitir el acceso a cualquier persona con la modalidad "pague por ver". Sin embargo, estas alternativas tienen la misma desventaja que la publicación en papel: restringen mucho los lectores. O, se puede permitir que cualquier persona interesada pueda leer y copiar los contenidos, un procedimiento mucho más rápido y seguro que pedir una separata al autor de un artículo en una revista convencional. ¿Cuántas veces llena uno las tarjetas de pedir separatas y el autor no contesta (muchas veces porque sus separatas se han agotado) o la separata se pierde en el correo?

¿Qué tan permanente es este medio, comparado con el papel? -En cuanto a permanencia física, es difícil responder pues los medios electrónicos todavía son demasiado nuevos. Lo cierto es que existe una variedad de medios para su conservación, p.e., en discos compactos o impresos en papel. Por otra parte, mediante el formato PDF es posible evitar que una persona cualquiera cambie el contenido de lo publicado electrónicamente en violación de los derechos de autor.

¿No sería desventajoso para la ACO dar acceso a la revista a quienes no han pagado su cuota de afiliación? ¿Cómo controlar el acceso? -Depende del objetivo de publicar, como se mencionó arriba. De todos modos, el papel tiene el mismo problema: ¿cuántas personas han fotocopiado artículos de, digamos, "The Auk" no siendo miembros de la AOU? Y a la larga, ¿no beneficiaría más al autor que su artículo se leyera ampliamente en lugar de quedar restringido a un círculo limitado de lectores?

¿Qué pasa si uno no tiene acceso a un computador, o a Internet? -Este es el argumento más serio en contra de la publicación electrónica, pero está perdiendo fuerza: actualmente el acceso a los computadores (y a Internet) es cada vez más fácil. Casi no hay universidad, ONG o oficina gubernmental sin computador. Por lo menos en las ciudades, muchos colegios y negocios también tiene acceso a la red. Innegablemente hay más cafés internet en más ciudades y pueblos del país que bibliotecas y hemerotecas con una amplia selección de revistas ornitológicas al día. Sin embargo, precisamente sobre este punto queremos escuchar las opiniones de los miembros.

¿Hay otras ventajas de la publicación electrónica? -Indudablemente. En primer lugar, su bajo costo. Aún las cuentas más alegres demuestran que nuestra organización tendría que dedicar la totalidad de sus fondos actuales a la impresión de un solo número de dimensiones más bien modestas. Además, sería necesario dejar insatisfechos varios gastos que son inherentes a nuestra existencia legal: contabilidad, revisor fiscal, etc.,

sin hablar de otros servicios que como organización debemos prestar a nuestros afiliados y que más temprano que tarde requerirán del mantenimiento de una oficina y el pago de los mínimos servicios secretariales indispensables. El costo de publicar un número de Caldasia, para tomar un ejemplo, se ha duplicado en los últimos dos años, ya está entre 7 y 9 millones de pesos; un tiraje de Biota Colombiana tiene un costo parecido. Y ojo - estos constos NO incluyen los del correo, que prácticamente duplicarían el gasto total por número (sin considerar los reenvíos para reemplazar pérdidas de correo, el tiempo de llegada, etc.). Siendo realistas, la publicación en papel simplemente no está a nuestro alcance sin encontrar otras fuentes de financiación o subir drásticamente la anualidad de los socios (lo cual sin duda causaría un desplome en la membresía). En cambio, se podría publicar y distribuir una revista electrónica a una fracción del costo, lo cual podría permitirnos mantener estable o hasta bajar el costo de la anualidad.

No menos importante es la agilidad. En una revista tradicional, el tiempo entre la aceptación de un manuscrito y la publicación del artículo está entre 6 meses y 2 años, con un año como promedio. Una revista electrónica puede publicar cada artículo casi tan rápido como sea aceptado: solamente hay que realizar la edición y diagramación. Aunque no es exclusiva a la publicación electrónica, la evaluación por este medio puede ser mucho más rápida también, sin costos de portes y sin riesgos de demoras o pérdidas en los correos.

La calidad puede ser todavía mayor que en una revista impresa. Una revista electrónica puede ser diagramada en forma igualmente elaborado que una revista en papel (de hecho, cada vez más revistas en papel están siendo diagramados por computadores: dentro de poco tiempo las imprentas tipográficas - con toda su potencial de introducir errores - serán obsoletos). Además, una revista electrónica ofrece opciones como la impresión en colores y la repdroducción, no solamente de los sonagramas, sino además de los sonidos mismos, opciones inalcanzables en el medio tradicional.

Tampoco hay limitaciones estrictas en cuanto a la extensión como sí las hay, por razones obvias, en las revistas de papel. Las revistas electrónicas permiten la publicación de trabajos extensos sin costos exorbitantes. Además, en casi todas las revistas de papel, los autores deben pagar una tarifa por página y tienen que comprar las separatas y pagar por su envío. Todos estos costos se eliminan con la publicación electrónica: hasta la revista Caldasia pronto eliminará las separatas y entregará a cada autor un archivo PDF de su trabajo.

En conclusión, estos son algunos de los argumentos que tienen a la Junta considerando muy seriamente la publicación electrónica para la revista de la ACO. Cuando la posibilidad de aprovechar este medio se sugirió por primera vez, varios miembros de la Junta (incluyendo el Editor) la rechazaban de inmediato, pero en la medida en que nos hemos informado sobre el tema , nos hemos vuelto cada vez más convencidos de sus beneficios para la ACO. Invitamos a los socios de la Asociación a informarse y opinar sobre esta opción. Para una explicación más detallada, les invitamos a leer el manuscrito "La publicación electrónica: ¿El futuro de la publicación científica?" de Dimitri Forero y Clara Isabel Bohórquez, que está en la página web de la ACO.

Por Gary Stiles

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