NOTA DEL EDITOR
Con este cuarto número de Ornitología Colombiana
logramos un hito – por primera vez, además de tener suficiente material evaluado y editado para publicar un número
sólido, tenemos material en evaluación o en espera de obtener
las versiones finales para tener prácticamente asegurado el
próximo número, que si todo va bien podría salir a finales de
este año. Así podríamos alcanzar una meta que propusimos
desde el comienzo: publicar dos números por año. Este ritmo
de publicación nos ayudaría enormemente en el proceso ya
empezado de la indexación de la revista ante Colciencias.
El hecho de poder publicar dos números al año no es solamente
una satisfacción para la ACO, sino una señal muy
alentadora de que los ornitólogos colombianos se están
dando cuenta de la importancia de publicar y más que esto,
aprendiendo a publicar contribuciones de alta calidad. Más
que la cantidad de manuscritos publicados, en Ornitología
Colombiana, se hace mucho énfasis en la calidad de cada
contribución. Esto requiere no solamente evaluaciones rigurosas
de los manuscritos por parte de los evaluadores, sino un
trabajo minucioso por parte del editor, tanto con el contenido
como con la redacción. Algunos autores se han quejado que
es más difícil el paso por el editor que por los evaluadores.
No presento excusas por esto – es como debe ser, porque es
el editor quien tiene la responsabilidad final por la calidad
científica de la revista. Además de un medio de publicación
en sí, creamos nuestra revista para introducir a los autores
jóvenes del país al nivel de rigor científico que les espera
al presentar un manuscrito a una revista internacional de
primera línea. Para mí como editor, es motivo de mucha
satisfacción que casi todos los que han presentado sus manuscritos
a OC han respondido positivamente al reto de alcanzar
el nivel que buscamos, y que este esfuerzo ha colocado
a Ornitología Colombiana como referente para las comunidades
ornitológicas de varios países de la región.
Este número de Ornitología Colombiana incluye, además de
una serie de artículos y notas breves que representan aportes
significativas al conocimiento de nuestras aves, un número
importante de resúmenes de los trabajos de grado sobre aves
realizados por estudiantes de las aves de varias universidades
a lo largo de los años. Estas tesis contienen mucha
información valiosa y nunca antes publicada que consideramos
importante dar a conocer a los estudiantes y ornitólogos
actuales. También contamos con un comentario detallado y
bien documentado sobre la importancia de las colecciones
ornitológicas que podría estimular discusiones interesantes
sobre este tema.
Ahora, el reto es seguir adelante. El horizonte es amplio, pero
no falta uno que otro nubarrón gris. Lo más preocupante es la
financiación de la revista y de paso, la ACO. La ayuda financiera
de BirdLife International alcanzó para la publicación de
los dos números anteriores, pero este número ha sido a costa
de los fondos operativos de la ACO misma. Los aportes de las
anualidades de nuestro pequeño pero fiel círculo de socios son
suficientes para unos pocos meses de vida de la Asociación,
para la cual es vital el mantenimiento de la coordinación y
la oficina. La ACO existe para servir a toda la comunidad
ornitológica colombiana, para fortalecer y hacer progresar la
ornitología en el país a través de la revista, los cursos y congresos.
Necesitamos el apoyo de todos los ornitólogos del
país para seguir adelante con las tareas de promover nuestra
querida ciencia de las aves en el país y ante el mundo.
F. Gary Stiles
Editor General, Ornitología Colombiana
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