Al ver las presentaciones en el XIV Encuentro Nacional de Ornitólogos en Leticia, Amazonas hace dos años, me di cuenta que la ornitología colombiana es el secreto mejor guardado del mundo ornitológico. Debido a que poca gente aquí publica, nadie fuera de Colombia se da cuenta de la cantidad y calidad de trabajos sobre aves que se realizan. Muchos de estos trabajos son potencialmente publicables en revistas ornitológicas de alto perfil, pero necesitan mejoras en la escritura, organización, análisis u otros aspectos para alcanzar los estándares internacionales. Estas deficiencias no reflejan una pobre calidad, sino una falta de oportunidades y estímulos en Colombia para aprender y practicar la escritura científica. Por estos motivos, en Leticia propuse la creación de una revista ornitológica de talla internacional en el país, con una política editorial exigente pero didáctica y evaluación de cada manuscrito por expertos reconocidos. Para lograr una revista de alto nivel, era evidente que no podría ser una obra individual sino que necesitaría el respaldo de una asociación ornitológica nacional. Estas ideas despertaron bastante entusiasmo, y más de cien personas atendieron la llamada para formar la Asociación Colombiana de Ornitología en los primeros meses del 2002. Sin embargo, fue algo ingenuo pensar que una revista estaba a la vuelta de la esquina: fue necesario más de un año para reunir los requisitos y dejar debidamente legalizada y funcionando a la Asociación Colombiana de Ornitología con estatutos, junta directiva, contaduría y revisión fiscal.
Mientras tanto, la revista también progresó lentamente: llegaron pocos manuscritos, la revisión fue un proceso más lento que lo esperado y no fue posible gastar ni un peso hasta que la ACO se legalizara. Otra cosa de la cual me di cuenta al explorar las opciones para la publicación es que, en apenas dos años desde que dejé de ser editor de Caldasia, el costo de producir una revista en papel se había prácticamente triplicado - amén del costo del envío con el deterioro del servicio de correo en el país. Por esto exploramos la posibilidad de una publicación virtual: al enterarnos de las muchas ventajas de esta modalidad - los costos mucho más bajos, la difusión mucho mayor, la posibilidad de incluir una gama más amplia de material ilustrativo - decidimos que ésta era la opción más viable para la ACO. Si consideramos solamente la posibilidad de que la revista sea una vitrina para la ornitología colombiana, podremos tomar el ejemplo de la revista ornitológica virtual "Huitzil" de México: ¡cada año, su sitio Web recibe más de 100,000 visitas! Comparemos esto con la impresión de unos 200 (o 1000) ejemplares, la mayoría de los cuales quedarían en bibliotecas particulares de acceso limitado dentro del país - ¿queda duda de cuál de las dos modalidades sería mejor para darnos a conocer?
Aquí, entonces, está el primer número de Ornitología Colombiana, que presentamos con orgullo a la comunidad de ornitólogos de Colombia y del mundo. Ahora, queda la tarea de seguir adelante - ¡necesitamos más manuscritos! Una sección novedosa que quiero destacar es la de "Resúmenes de tesis sobre aves". Esta sección es apenas un abrebocas. Esperamos que muchos ornitólogos del país nos envíen los resúmenes de sus trabajos de grado o de maestría y que para el próximo número podamos presentar un número mucho más representativo de resúmenes. Todavía noto indicios de lo que podríamos llamar el síndrome de "miedo de volar" entre los autores colombianos. El proceso de edición y evaluación es más lento y exigente en una revista internacional como la que presentamos que en una local que sólo requiere el visto bueno del editor, pero es la mejor garantía de un producto de calidad que da el prestigio que merece la ornitología colombiana. Para el proceso de mejoramiento de la escritura científica, están el Editor y un Consejo Editorial que hemos ido conformando poco a poco viendo quién nos responde y quién no: creo que el proceso será más ágil de aquí en adelante. Además, la ACO está planeando realizar un curso sobre escritura científica el año entrante. Si bien las plumas requieren de algo de acicalamiento, ¡tenemos las alas - a volar!
F. Gary Stiles
Editor General, Ornitología Colombiana
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